Pese a que actualmente la humanidad enfrenta una terrible situación por culpa de un virus llamado SARS COV-2, el cual produce una enfermedad llamada COVID-19, no todos los virus son malos para nosotros. De hecho, algunos son claves en la lucha contra ciertas enfermedades producidas por bacterias.
Algunas enfermedades se producen no por virus sino por bacterias y contra ellas se usa un tratamiendo a base de antibióticos. Sin embargo, las bacterias se hacen cada vez más resistentes a estos medicamentos y se teme que en un futuro cercano muy pocos antibióticos sean realmente efectivos. Así que es ahí donde entran los virus, pero no todos los virus sino unos llamados “bacteriófagos”.
Los bacteriófagos son virus que usan como método de reproducción meterse al interior de las bacterias, hacer que estas repliquen su código genético y finalmente reventarlas para que salgan todas las copias del virus. Estos, solo se alojan en bacterias, no infectan ningún otro tipo de células, por lo que no hay riesgo para ningún otro ser vivo fuera de la bacteria.

Ciclo lítico Khan Ademy
Este proceso es conocido como “ciclo lítico”. Algunos solo pueden reproducirse por medio de este ciclo, en el cual hacen estallar y matan a sus células anfitrionas, en esta caso la bacteria. Otros pueden alternar entre un ciclo lítico y otro llamado lisogénico, donde no matan a la célula anfitriona, sino que se copian junto con el ADN de la bacteria.
En algunos países como Alemania, Suecia o Francia usan hoy en día virus bacteriófagos para controlar epidemias de enfermedad bacterianas. Pero, otros países más prefieren el uso convencional de antibióticos. Lo que es claro es que la segunda opción pronto dejará de serlo y muy probablemente en un futuro su médico le puede mandar una inyección de un virus para aliviarle una enfermedad.