Mediante su canal de Youtube, la BBC de Londres plantea tres vías para salir de la crisis del COVID-19. Bajo cualquiera de las tres la solución tardaría más de dos años.

La vacuna

La primera y más obvia opción es el desarrollo de una vacuna. En este momento estamos presenciando el desarrollo más rápido de una, en menos de tres meses ya se están haciendo pruebas en humanos de varios prototipos.

Pese a eso, todo el proceso podría tardar entre un año a un año y medio después de comprobarse su efectividad. Además, después de tenerla lista, aplicarla a todo el planeta va a ser un proceso lento, principalmente en los países más pobres.

Inmunidad colectiva natural

Otra opción es que muchas personas se contagien y se curen para que se hagan inmunes. Si más del 60% de las personas en una sociedad son inmunes contra una enfermedad, esta desaparece. Sin embargo, este proceso es lento y podría costar muchas vidas.

Para lograr esto, habría que establecer períodos de aislamiento distintos. Dejar salir a la gente y que se contagien y antes de que las UCIS colapsen volver al encierro y así hasta que más del 60% de la población haya sobrevivido al COVID-19.

Esta opción tiene dos problemas, el primero es que podría tardar poco más de dos años si se hace bien. El segundo es que no sabemos cuánto tiempo dura la inmunidad del cuerpo contra el COVID-19. Por ejemplo, se sabe que la respuesta inmune tras vencer otros coronavirus como el SARS o el MERS, son muy bajas y en poco tiempo desaparece la inmunidad.

Ante ese panorama, dos años son demasiado tiempo. Se daría tiempo de volver a quedar sin anticuerpos y que reaparezca un nuevo brote del virus.

Cambiar permanentemente nuestras vidas

La última opción es que durante mucho tiempo cambiemos completamente nuestro estilo de vida. Tendremos que adaptar muchos servicios al mundo digital. Por varios años muchos negocios tendrán que operar únicamente vía Internet.

El encierro va a ser lo común y todos los trabajos que se puedan hacer desde casa se seguirían haciendo de esta manera hasta que el virus pierda su capacidad de propagación o aparezca la vacuna.