La muerte de Piero de Benedictis, a los 81 años, deja un profundo vacío en la música latinoamericana. En Colombia, su partida tiene un significado especial por la estrecha relación que el cantautor construyó con el país durante varias décadas.
Aunque nació en Italia y creció en Argentina, Colombia terminó convirtiéndose en uno de los lugares más importantes de su vida, no solo por sus presentaciones musicales, sino también por los proyectos sociales y de memoria que desarrolló junto a diferentes comunidades.
Un vínculo que terminó convirtiéndose en ciudadanía
Piero llegó a considerar a Colombia como uno de sus hogares. De hecho, su relación con el país fue tan profunda que terminó obteniendo la nacionalidad colombiana por adopción.
Sin embargo, el proceso estuvo marcado por un episodio que hizo parte de uno de los momentos más convulsos de la historia reciente del país.
Según contó el propio artista, la ceremonia en la que recibiría oficialmente su ciudadanía estaba programada para el 2 de diciembre de 1993, durante el gobierno de César Gaviria.
Pero ese día la agenda presidencial cambió completamente debido al operativo realizado en Medellín que terminó con la muerte de Pablo Escobar, uno de los principales jefes del narcotráfico colombiano.
La ceremonia tuvo que ser aplazada y, mientras Piero continuaba con sus compromisos musicales internacionales, el proceso siguió adelante hasta que finalmente su nacionalización se formalizó durante el gobierno de Ernesto Samper.
Su música también llegó a las comunidades afectadas por la violencia
El vínculo de Piero con Colombia fue mucho más allá de los escenarios.
En 2013, el cantautor asumió como director musical del proyecto Monumento Sonoro por la Memoria, una iniciativa respaldada por el Centro Nacional de Memoria Histórica.
Como parte de este proyecto, recorrió diferentes regiones afectadas por el conflicto armado, entre ellas San Carlos y Urabá, en Antioquia; Jambaló, en Cauca; y Puerto Rico, en Meta.
🎤 Allí trabajó con niños, jóvenes y comunidades víctimas de la violencia para crear canciones colectivas inspiradas en sus recuerdos, sus experiencias y sus deseos de paz.
La música se convirtió así en una herramienta para preservar la memoria y darle voz a quienes habían vivido algunos de los episodios más difíciles del país.
“Colombia se acomodó en el podio de mi corazón”
En junio de 2025, durante una conversación con El Heraldo por sus 60 años de trayectoria musical, Piero habló sobre la relación que había construido con Colombia.
Sus palabras resumieron décadas de historia, escenarios y experiencias compartidas con el país:
“Colombia se acomodó en el podio de mi corazón y se quedó ahí”.
Una frase que hoy cobra un significado todavía más especial tras su fallecimiento.
Un artista marcado por las canciones y la memoria
Piero fue reconocido en América Latina por canciones como “Mi viejo”, “Para el pueblo lo que es del pueblo” y “Soy pan, soy paz, soy más”, composiciones que atravesaron generaciones y que también reflejaron su mirada sobre la sociedad.
Su música de contenido social incluso le generó problemas en Argentina durante la dictadura, cuando algunas de sus canciones fueron censuradas.
A lo largo de su carrera, Piero encontró diferentes maneras de continuar expresándose y de acercar sus canciones a nuevas generaciones.
🇨🇴 Para Colombia, su legado queda ligado no solo a sus canciones, sino también a las historias que ayudó a contar, a las comunidades que escuchó y a una relación con el país que terminó convirtiéndose en parte fundamental de su propia historia.