El FACSAT-2 ‘Chiribiquete’ fue lanzado en 2023 con la misión de observar el territorio colombiano, pero terminó desintegrándose en la atmósfera en octubre de 2025. Un astrofísico cuestionó la planificación de la misión frente a la actividad solar.

🚀🇨🇴 Colombia perdió uno de sus principales proyectos espaciales. El FACSAT-2 ‘Chiribiquete’, segundo satélite desarrollado para la Fuerza Aeroespacial Colombiana, dejó de operar después de aproximadamente 30 meses en órbita y terminó desintegrándose en la atmósfera el 27 de octubre de 2025.

El satélite había sido puesto en órbita en abril de 2023 a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX y tenía entre sus objetivos obtener información sobre el territorio colombiano, apoyar el monitoreo ambiental y recopilar datos relacionados con fenómenos como la deforestación, los incendios y las emisiones de gases.

Sin embargo, su permanencia en el espacio terminó siendo mucho menor de lo que inicialmente se esperaba.

El Sol habría tenido un papel clave

De acuerdo con declaraciones del astrofísico Santiago Vargas, investigador del Observatorio Astronómico Nacional, el satélite no habría perdido su misión por una falla de fabricación.

El investigador explicó que uno de los factores determinantes habría sido el clima espacial, es decir, los efectos que tiene la actividad del Sol sobre el entorno cercano a la Tierra.

☀️ Durante el periodo en el que el FACSAT-2 estuvo en órbita, el Sol atravesó una etapa de elevada actividad, con importantes tormentas solares. Estos fenómenos pueden aumentar la densidad de las capas superiores de la atmósfera terrestre.

¿El problema? El satélite se encontraba en una órbita baja, donde la presencia de una atmósfera más densa genera mayor resistencia o arrastre atmosférico.

En términos sencillos, mientras más arrastre experimenta un satélite, mayor es la pérdida de altura que puede sufrir si no cuenta con mecanismos suficientes para corregir su trayectoria.

¿Por qué no pudo recuperar su altura?

El FACSAT-2 operaba a varios cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre y, según la explicación citada por Vargas, no contaba con un sistema de propulsión que permitiera realizar correcciones orbitales.

Esto hizo que la actividad solar tuviera consecuencias importantes sobre su trayectoria.

🌎 Cuando la atmósfera superior se expande debido a una mayor actividad solar, los satélites que se encuentran en órbitas bajas pueden experimentar un aumento del rozamiento. Ese efecto puede hacer que pierdan altura progresivamente hasta que, finalmente, ingresen a capas más densas de la atmósfera.

🔥 Eso habría ocurrido con el FACSAT-2: la disminución de su altitud se aceleró hasta que la nave terminó reingresando y se desintegró durante su caída a la atmósfera.

“No se tuvo en cuenta el Sol”

Una de las críticas más fuertes provino precisamente de Santiago Vargas.

El astrofísico sostuvo que, desde su perspectiva, las proyecciones sobre la duración de la misión no habrían contemplado de manera suficiente los efectos de la actividad solar.

“El satélite no falló. Realmente, no se tuvo en cuenta el Sol”, afirmó el investigador.

⚠️ Esta es una valoración realizada por Vargas sobre la planificación de la misión y no significa que exista una conclusión oficial que atribuya exclusivamente la pérdida del satélite a un error de diseño o planificación.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de estudiar el clima espacial antes y durante una misión, especialmente cuando se trata de satélites que operan en órbitas bajas.

¿Para qué servía el FACSAT-2?

El ‘Chiribiquete’ no era simplemente un satélite experimental.

🇨🇴 Su misión buscaba fortalecer las capacidades espaciales de Colombia y obtener información útil para diferentes tareas de observación terrestre.

El satélite contaba con sensores destinados a obtener imágenes del territorio y monitorear aspectos relacionados con vegetación, deforestación, incendios, cuerpos de agua e infraestructura, entre otros objetivos. También incorporaba tecnología para analizar gases de efecto invernadero.

Su lanzamiento representó un paso importante para el desarrollo de las capacidades espaciales del país y dio continuidad al programa iniciado con el FACSAT-1.

Colombia ya piensa en el FACSAT-3

La pérdida del ‘Chiribiquete’ no significa el final del programa satelital colombiano.

De hecho, Colombia ya trabaja en el desarrollo de una nueva generación de satélites conocida como FACSAT-3, un proyecto liderado por la Fuerza Aeroespacial Colombiana y Codaltec.

El proyecto contempla una inversión superior a los 103.000 millones de pesos y busca desarrollar una constelación de satélites que permita ampliar las capacidades de observación y generación de información desde el espacio.

👀 Precisamente por eso, la experiencia del FACSAT-2 puede convertirse en una oportunidad para revisar aspectos como el diseño orbital, los sistemas de propulsión, el seguimiento de la actividad solar y la participación de especialistas en clima espacial.

Un recordatorio de lo difícil que es operar en el espacio

La historia del FACSAT-2 demuestra que poner un satélite en órbita es apenas una parte de una misión espacial.

☀️ La actividad del Sol, 🌎 la atmósfera terrestre, 🛰️ la altura orbital y ⚙️ las capacidades del propio satélite pueden determinar cuánto tiempo permanece operativo.

Para Colombia, el reto ahora será aprovechar lo aprendido con el ‘Chiribiquete’ y utilizar ese conocimiento en sus próximos proyectos espaciales.

🇨🇴🚀 El FACSAT-2 ya no está en órbita, pero la experiencia obtenida durante su misión podría ser clave para los próximos pasos de Colombia hacia el espacio.