Stephany Echevarría sobrevivió al terremoto del 10 de agosto, pero las consecuencias cambiaron su vida para siempre. Durante el derrumbe quedó atrapada entre varillas y concreto mientras intentaba proteger a su hija. Hoy, después de más de 15 cirugías y de la amputación de su pierna izquierda, su principal objetivo es volver a caminar junto a la niña que logró salvar. ❤️‍🩹

El momento del terremoto quedó grabado para siempre en su memoria. Stephany relató que el movimiento de la tierra provocó el desprendimiento de la estructura y que ella y su familia cayeron varios pisos.

“El rugido de la tierra es algo impresionante, es algo que no se olvida nunca”, recordó al hablar de aquellos segundos.

En medio del caos, vio caer a su abuela y posteriormente buscó proteger a su hija. La tomó de la mano, pero en ese instante una columna cayó sobre ellas.

“Cayó todo encima de nosotras”, contó.

Una oración mientras estaba atrapada

Stephany quedó atrapada bajo los escombros con las piernas atravesadas por varillas. En medio del dolor y sin saber qué iba a ocurrir, su preocupación no estaba puesta en lo que le podía pasar a ella, sino en su hija.

Fue entonces cuando pronunció una oración que hoy resume lo que significó aquel momento para ella:

“Dios, te doy mis piernas a cambio de mi hija. Mi cuerpo, mi alma, mi corazón, mis piernas a cambio de mi hija”.

Finalmente, Stephany perdió su pierna izquierda, pero su hija sobrevivió y, de acuerdo con su relato, actualmente se encuentra en buen estado.

La amputación fue apenas el comienzo de un largo proceso de recuperación. La madre ha tenido que enfrentarse a más de 15 cirugías, además de las consecuencias físicas y emocionales que dejó el accidente.

Más de 15 cirugías después, sigue adelante

Sobrevivir al derrumbe no significó que la historia terminara. Por el contrario, comenzó una nueva etapa marcada por intervenciones médicas, recuperación y adaptación a una vida diferente.

Stephany reconoce que el dolor continúa siendo uno de los principales obstáculos. Además del dolor físico, ha experimentado dolor fantasma, una sensación que puede aparecer después de una amputación y que hace que una persona perciba dolor, presión, ardor u otras sensaciones en la extremidad que ya no está.

Sin embargo, ella asegura que existe algo mucho más fuerte que ese dolor: las ganas de recuperar su independencia y compartir nuevamente actividades cotidianas con su hija.

“El dolor físico y el dolor fantasma de los miembros es muy fuerte”, manifestó.

Pero inmediatamente añadió:

“No es más fuerte que las ganas que yo tengo de salir y volver a estar con mi hija, de respirarla”.

Su próximo gran objetivo: una prótesis

Después de todo lo que ha enfrentado, Stephany tiene ahora una meta concreta: conseguir una prótesis que le permita recuperar parte de la movilidad que perdió.

Su deseo no está relacionado únicamente con volver a caminar. Para ella, poder utilizar una prótesis significa recuperar actividades que antes parecían completamente normales.

“Lo más grande es poder recibir su prótesis, para caminar con mi hija, llevarla al jardín, tener una vida digna, normal, como todo el mundo”, expresó.

Una prótesis de miembro inferior puede permitir a una persona amputada recuperar diferentes niveles de movilidad, aunque el proceso de adaptación depende de factores como el estado físico, el tipo de amputación, la rehabilitación y el dispositivo utilizado.

Por eso, recibir una prótesis tampoco representa el final de la recuperación. Generalmente implica un proceso de rehabilitación y aprendizaje para que la persona pueda adaptarse progresivamente a su nuevo dispositivo y desarrollar nuevamente habilidades para caminar y realizar actividades cotidianas.

Una vida que cambió en segundos

El terremoto del 10 de agosto no solamente dejó daños materiales. Historias como la de Stephany muestran las consecuencias que pueden permanecer durante meses después de una emergencia de gran magnitud.

En su caso, aquella jornada significó perder una extremidad y comenzar una recuperación que todavía continúa. Pero también significó sobrevivir junto a su hija, algo que para ella representa la razón principal para seguir adelante.

La propia Stephany reconoce que hay momentos difíciles y que todavía tiene un largo camino por recorrer. Aun así, habla de su recuperación desde la esperanza y de la posibilidad de volver a construir una vida cotidiana junto a su niña.

Su historia también deja un mensaje sobre la importancia de la rehabilitación después de una amputación. Más allá de la cirugía, recuperar movilidad, independencia y confianza requiere tiempo, acompañamiento médico y psicológico, además del acceso a los elementos necesarios para la recuperación.

“Lo volvería a hacer”

Casi un mes y medio después del terremoto, Stephany continúa enfrentando las consecuencias de aquel día, pero tiene claro qué fue lo más importante para ella.

Perdió una pierna, pasó por numerosas cirugías y todavía siente las secuelas físicas del accidente. Sin embargo, su hija está viva y puede continuar creciendo a su lado.

Por eso, cuando recuerda aquellos segundos bajo los escombros, su historia no se centra únicamente en la tragedia, sino también en la decisión que tomó en medio del miedo: proteger a su hija, incluso si eso significaba sacrificar una parte de sí misma.

❤️‍🩹 Ahora espera conseguir su prótesis y dar otro paso en su recuperación: volver a caminar junto a su hija, llevarla al jardín y recuperar poco a poco esas pequeñas cosas de la vida cotidiana que hoy tienen un significado completamente diferente.