Un equipo de investigadores en Canadá desarrolla un pequeño dispositivo flexible que podría convertirse en una nueva alternativa para tratar determinados cálculos renales de manera localizada y menos invasiva. El microrrobot utiliza campos magnéticos externos para desplazarse por modelos del tracto urinario y lleva consigo una enzima capaz de modificar el entorno alrededor de los cálculos de ácido úrico. 🤯

El proyecto es desarrollado por investigadores de la Universidad de Waterloo, quienes buscan aprovechar la robótica blanda y el control magnético para llegar directamente hasta el cálculo, actuar sobre él y facilitar su posterior eliminación.

A diferencia de algunos procedimientos convencionales, la propuesta no busca destruir el cálculo mediante ondas de choque ni utilizar instrumentos rígidos para retirarlo. En su lugar, el dispositivo pretende llegar hasta la zona afectada y actuar directamente sobre la superficie del cálculo.

¿Cómo funciona el microrrobot?

El prototipo tiene la forma de un pequeño filamento flexible de aproximadamente un centímetro de longitud. Está fabricado con materiales blandos y contiene partículas magnéticas que permiten controlar sus movimientos mediante campos magnéticos aplicados desde el exterior.

Esta característica hace posible dirigir el dispositivo por diferentes trayectorias sin necesidad de introducir un sistema rígido que tenga que avanzar directamente hasta el cálculo.

🧲 Los investigadores utilizan un sistema magnético para controlar el movimiento del microrrobot y, al mismo tiempo, emplean ultrasonido para conocer su posición en tiempo real.

La idea es que el dispositivo pueda desplazarse de manera precisa hasta alcanzar el cálculo y permanecer cerca de él durante el tiempo necesario para favorecer su degradación.

La clave está en una enzima llamada ureasa

El microrrobot incorpora ureasa, una enzima que puede aumentar el pH de la orina.

¿Por qué es importante esto? 🧐

Algunos cálculos renales están formados principalmente por ácido úrico. Estos pueden disolverse con mayor facilidad cuando la orina se encuentra en condiciones menos ácidas. Por eso, en lugar de atacar directamente el cálculo mediante energía mecánica, el prototipo busca modificar de manera localizada el entorno químico que lo rodea.

Cuando el microrrobot llega hasta el cálculo, la ureasa actúa cerca de su superficie y favorece progresivamente su disolución.

La ventaja que buscan los investigadores es que esta modificación ocurra de manera localizada, evitando alterar innecesariamente otras zonas del organismo.

¿Qué encontraron en las primeras pruebas?

Hasta ahora, los experimentos se han realizado únicamente en entornos de laboratorio.

El equipo utilizó modelos tridimensionales diseñados para reproducir las características del tracto urinario y empleó orina sintética para evaluar el comportamiento del dispositivo.

Durante las pruebas, los investigadores lograron controlar el desplazamiento del microrrobot mediante campos magnéticos y observaron su aproximación a cálculos de ácido úrico.

🩺 En los experimentos, el dispositivo consiguió permanecer cerca de los cálculos y favorecer una reducción progresiva de su tamaño durante varios días. Los investigadores también evaluaron su navegación y observaron que el prototipo podía desplazarse por el modelo sin provocar daños aparentes en sus paredes.

Estos resultados son considerados prometedores para continuar investigando la tecnología, aunque todavía están muy lejos de demostrar que pueda utilizarse como tratamiento en pacientes.

¿Por qué podría ser importante para los cálculos renales?

Los cálculos renales pueden variar considerablemente en tamaño, composición y ubicación. Por eso, actualmente existen diferentes alternativas de tratamiento dependiendo de las características de cada caso.

Algunos cálculos pequeños pueden eliminarse naturalmente y existen medicamentos que ayudan en determinadas situaciones. Cuando el problema requiere una intervención, también pueden utilizarse procedimientos como la litotricia mediante ondas de choque o técnicas endoscópicas para fragmentar o retirar los cálculos.

La propuesta canadiense busca explorar una alternativa diferente: llevar un dispositivo diminuto directamente hasta el cálculo y actuar sobre él sin necesidad de aplicar energía desde el exterior ni utilizar instrumentos rígidos para llegar hasta la zona.

Sin embargo, esto no significa que el microrrobot pueda reemplazar actualmente los tratamientos disponibles. Su posible utilidad dependerá, entre otros factores, del tipo y tamaño del cálculo y de los resultados que obtenga en futuras investigaciones.

Todavía no ha sido probado en personas

Este es uno de los puntos más importantes del desarrollo.

Aunque los resultados obtenidos en laboratorio son alentadores, el microrrobot todavía no ha sido probado en seres humanos y, de acuerdo con la información proporcionada sobre el proyecto, tampoco ha llegado todavía a ensayos en animales.

Esto significa que aún existen preguntas importantes por resolver.

🧬 Los investigadores tendrán que determinar cómo se comportaría el dispositivo dentro de un organismo real, donde existen movimientos naturales, fluidos, tejidos y otras condiciones que no pueden reproducirse completamente en un modelo de laboratorio.

También será necesario estudiar la seguridad del material, el control magnético, la respuesta del organismo y qué ocurre con el dispositivo después de cumplir su función.

¿Qué sigue para esta tecnología?

Las próximas etapas apuntan a mejorar el control del microrrobot y estudiar su comportamiento en condiciones cada vez más cercanas a las de un organismo vivo.

Los investigadores también deberán establecer cómo podría controlarse el dispositivo con precisión en un entorno clínico y garantizar que su utilización sea segura antes de pensar en una eventual aplicación médica.

🤖 La combinación de robótica blanda, campos magnéticos y procesos químicos localizados abre una línea de investigación que podría tener aplicaciones más allá de los cálculos renales.

Por ahora, el microrrobot de la Universidad de Waterloo sigue siendo un prototipo experimental. Pero sus primeras pruebas muestran una posibilidad llamativa: que en el futuro pequeños robots puedan desplazarse dentro del cuerpo para actuar directamente sobre determinados problemas médicos.

🔬 La tecnología todavía tiene un largo camino por recorrer antes de llegar a un hospital, pero este tipo de investigaciones muestra cómo la robótica está entrando cada vez más en el campo de la medicina.