Durante 25 años, la Estación Espacial Internacional (ISS) se ha convertido en uno de los laboratorios científicos más importantes construidos fuera de la Tierra. Miles de experimentos y publicaciones han surgido de sus instalaciones, y detrás del análisis de buena parte de estos resultados se encuentra una científica colombiana.
Su nombre es Pilar Archila, nació en Cúcuta y pasó buena parte de su infancia y juventud en Bucaramanga antes de emigrar a Houston, Estados Unidos.
Con el paso de los años, Archila construyó una carrera científica que la llevó hasta el Centro Espacial Johnson de la NASA, donde actualmente lidera el equipo de Research Results, encargado de hacer seguimiento y analizar los resultados científicos obtenidos a partir de las investigaciones realizadas en la Estación Espacial Internacional.
Su historia también representa la presencia de profesionales colombianos en algunos de los proyectos científicos más importantes del mundo.
Un laboratorio a 400 kilómetros de la Tierra
La Estación Espacial Internacional es mucho más que una estructura flotando en el espacio.
Su principal valor científico está en que permite realizar investigaciones en microgravedad, una condición en la que los efectos de la gravedad son muy diferentes a los que experimentamos en la Tierra.
Desde que la primera tripulación permanente llegó a la estación en el año 2000, se han desarrollado más de 4.000 experimentos, relacionados con áreas como biología, física, medicina, tecnología y ciencias de la Tierra y del espacio.
Algunas de estas investigaciones buscan comprender mejor cómo cambia el comportamiento de las células y del cuerpo humano cuando se encuentra en el espacio.
Los resultados también han permitido avanzar en investigaciones relacionadas con enfermedades como el cáncer, el alzhéimer, el párkinson y diferentes afecciones cardíacas.
Otro campo de estudio son los cristales de proteínas. En el ambiente de microgravedad pueden formarse estructuras más grandes y organizadas, lo que permite a los investigadores estudiar mejor determinadas proteínas y contribuir al desarrollo de tratamientos médicos.
En otras palabras, algunas de las investigaciones que comienzan a cientos de kilómetros de la Tierra pueden terminar teniendo aplicaciones para personas que nunca han viajado al espacio.
¿Qué hace exactamente la científica colombiana?
El trabajo de Pilar Archila está relacionado con un proceso conocido como análisis bibliométrico.
En términos sencillos, consiste en estudiar y clasificar las publicaciones científicas que surgen de las investigaciones realizadas en la Estación Espacial Internacional.
Archila analiza, entre otros aspectos, cuántos artículos científicos se producen, qué países participan en determinadas investigaciones y cuál es el impacto que tienen esos estudios dentro de la comunidad científica.
La información abarca diferentes áreas, desde investigaciones sobre el cuerpo humano y la biología hasta física, tecnología, ciencias de la Tierra y ciencias espaciales.
Además, participa en la elaboración del informe anual de resultados científicos de la estación, un documento que permite conocer qué investigaciones se realizaron y cuáles fueron algunos de sus resultados más relevantes.
Una trayectoria que comenzó lejos del espacio
Aunque hoy su trabajo está relacionado con uno de los mayores laboratorios espaciales de la humanidad, la trayectoria de Archila comenzó en un campo aparentemente muy diferente.
La científica obtuvo un doctorado en Neurociencia Cognitiva del Desarrollo en la Universidad de Houston, donde investigó aspectos relacionados con el desarrollo cerebral de los niños y el aprendizaje de un segundo idioma.
Posteriormente realizó investigaciones posdoctorales en neuroanatomía en el Texas Medical Center, antes de incorporarse al Centro Espacial Johnson de la NASA en 2017.
También creó Neurolingo Space, una organización sin ánimo de lucro enfocada en investigaciones relacionadas con el lenguaje y la cognición.
Recientemente, Archila regresó a Colombia como invitada especial a LIBERA 2026, una feria del libro de no ficción organizada por la Universidad de los Andes en Bogotá, donde compartió espacio con científicos, astrónomos y autores internacionales.
Su historia conecta dos mundos que pocas veces aparecen juntos: Colombia y la exploración espacial.
Y mientras la Estación Espacial Internacional continúa orbitando a unos 400 kilómetros sobre nuestras cabezas, el trabajo de una científica nacida en Cúcuta ayuda a responder una pregunta fundamental: ¿qué estamos aprendiendo realmente de todo lo que la humanidad está haciendo en el espacio?