La inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta que simplemente responde preguntas. Meta acaba de presentar Muse, un nuevo agente de IA diseñado para realizar tareas directamente por los usuarios y conectarse con algunas de las aplicaciones que utilizan todos los días.
A diferencia de los chatbots tradicionales, Muse puede encargarse de procesos que normalmente requieren varias acciones humanas: organizar el calendario, reservar un viaje, completar formularios, gestionar correos, renegociar una factura e incluso realizar determinados pagos, siempre con la autorización correspondiente.
Muse no solo responde: actúa
La principal diferencia entre Muse y herramientas como ChatGPT o Claude está en su capacidad para ejecutar acciones.
Mientras un chatbot puede explicar cómo hacer una determinada tarea, un agente de IA busca realizarla directamente utilizando las herramientas disponibles.
Para hacerlo, Muse puede conectarse a servicios como Gmail, Google Calendar, WhatsApp, Instagram y Facebook, además de plataformas externas como Plaid y Apple Health.
Meta asegura que el usuario mantiene el control sobre estas conexiones. Cada persona puede decidir a qué aplicaciones tiene acceso Muse y qué puede hacer dentro de ellas.
Por ejemplo, el usuario puede permitir que Muse lea sus correos, pero impedirle enviar mensajes en su nombre. Estos permisos también pueden modificarse o eliminarse posteriormente.
¿Puede hacer pagos?
Esta es una de las funciones que más llama la atención.
Muse está diseñado para realizar determinadas operaciones financieras después de recibir la confirmación del usuario. Esto significa que la IA podría encargarse de una tarea como gestionar o pagar una factura sin que la persona tenga que realizar manualmente todo el proceso.
Sin embargo, esta capacidad también abre una de las principales preguntas alrededor de este tipo de tecnología: ¿qué tan seguro es permitir que una inteligencia artificial tenga acceso a información personal y financiera?
Meta asegura que diseñó un entorno específico para reducir estos riesgos.
El sistema de seguridad de Meta
La compañía afirma que Muse funciona dentro de un entorno denominado Muse Secure VM.
Cada usuario tendría una máquina virtual dedicada donde se mantienen aislados sus datos. Además, un agente supervisor independiente revisaría las acciones que realiza Muse a nivel del sistema.
Meta también asegura que el agente no tiene acceso visible a las contraseñas ni a los métodos de pago del usuario.
Otro punto que destaca la compañía es que las conversaciones y los datos procesados dentro de esta máquina virtual no se comparten con sus sistemas de publicidad, según su explicación oficial.
Aun así, el acceso de una IA a correos, redes sociales, información de salud y servicios financieros plantea nuevos desafíos relacionados con la privacidad y la seguridad digital.
El siguiente paso de los asistentes de IA
Muse representa una evolución en la manera en que las grandes compañías tecnológicas están desarrollando sus asistentes.
La diferencia ya no estaría solamente en quién responde mejor una pregunta, sino en qué puede hacer una IA después de recibir una instrucción.
Meta plantea que Muse también podría ayudar a ejecutar proyectos complejos y convertir objetivos a largo plazo en planes de acción.
En otras palabras, el usuario podría pasar de decirle a una IA “explícame cómo hacerlo” a simplemente decirle “hazlo por mí”.
Por ahora, Muse comenzó su despliegue en Estados Unidos, con disponibilidad en iOS, Android y la versión web. Meta también adelantó que la tecnología llegará próximamente a sus gafas inteligentes.
La llegada de este tipo de agentes marca una nueva etapa en la inteligencia artificial: IA que no solo conversa con las personas, sino que empieza a actuar en su nombre.