Las altas temperaturas no solo aumentan la sensación de calor. También pueden favorecer la reproducción del mosquito que transmite el dengue y acelerar la proliferación de bacterias en alimentos y agua mal conservada.
El fenómeno de El Niño, marcado por temperaturas elevadas y condiciones de sequía, está generando un escenario que puede aumentar el riesgo de dengue, enfermedades gastrointestinales e intoxicaciones alimentarias en diferentes regiones del país.
De acuerdo con Carmen Hernández, directora nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud de Bienestar IPS, el aumento de las temperaturas puede acelerar el ciclo de vida del mosquito Aedes aegypti, responsable de transmitir el dengue.
Pero hay otro factor que puede complicar la situación.
El agua almacenada puede convertirse en un criadero
Durante las temporadas de sequía, muchas familias recurren al almacenamiento de agua en tanques, baldes, albercas y otros recipientes.
El problema aparece cuando estos depósitos permanecen destapados o no reciben una limpieza adecuada. El agua estancada puede convertirse en un lugar ideal para la reproducción del mosquito.
Por eso, una de las principales recomendaciones es mantener los recipientes completamente tapados, lavar periódicamente los depósitos y eliminar cualquier acumulación de agua alrededor de la vivienda.
El calor también puede favorecer la proliferación de bacterias como Escherichia coli y salmonella cuando los alimentos o el agua no se conservan adecuadamente, aumentando el riesgo de diarreas, infecciones gastrointestinales e intoxicaciones.
¿Cómo saber si puede ser dengue?
El dengue puede confundirse inicialmente con otras enfermedades, pero existen algunos síntomas característicos.
Entre los principales están:
- Fiebre alta de aparición repentina.
- Dolor de cabeza intenso.
- Dolor detrás de los ojos.
- Dolores musculares y articulares.
En cambio, las infecciones respiratorias suelen estar acompañadas de síntomas como tos, congestión nasal, estornudos y dolor de garganta.
También es importante diferenciar estos síntomas de un agotamiento o golpe de calor, que puede aparecer después de una exposición prolongada a temperaturas elevadas.
En estos casos pueden presentarse sudoración excesiva, sed intensa, mareo, debilidad y aumento de la temperatura corporal. Si aparecen confusión, desorientación o alteraciones del estado de conciencia, se trata de una situación que requiere atención médica urgente.
En niños menores de cinco años, una fiebre persistente o cualquier deterioro importante del estado general debe ser valorado por profesionales de salud.
Lo que NO debería hacer si sospecha de dengue
Uno de los principales llamados de los especialistas es evitar la automedicación.
Medicamentos como el ibuprofeno, naproxeno y diclofenaco pueden aumentar el riesgo de sangrado en personas con dengue, especialmente cuando existen alteraciones en las plaquetas o la coagulación.
Por eso, ante una posible infección, lo recomendable es consultar a un profesional de salud antes de tomar medicamentos.
También hay que tener cuidado con la hidratación.
El alcohol puede favorecer la pérdida de líquidos y empeorar la deshidratación. En casos de diarrea, vómito o pérdida importante de líquidos, las sales de rehidratación oral contienen una combinación específica de agua, sodio, potasio y glucosa que facilita la absorción de líquidos.
Las mezclas caseras no siempre tienen las proporciones adecuadas.
¿Cuándo hay que ir a urgencias?
Hay síntomas que no deberían esperar.
Se recomienda acudir inmediatamente a un servicio de urgencias ante señales como:
- Dificultad para respirar.
- Deshidratación severa.
- Boca y ojos secos o ausencia de lágrimas en niños pequeños.
- Vómitos persistentes.
- Sangrado por la nariz o las encías.
- Moretones que aparecen sin una causa aparente.
- Somnolencia excesiva o alteraciones del estado de conciencia.
- Convulsiones.
- Dolor abdominal intenso.
- Fiebre persistente durante más de 48 a 72 horas.
- Temperatura corporal superior a 40 °C.
Prevenir también está en casa
Con temperaturas elevadas, evitar el agua estancada, mantener los depósitos cubiertos, conservar correctamente los alimentos y mantenerse bien hidratado son medidas sencillas que pueden reducir riesgos.
Los repelentes aprobados por las autoridades sanitarias también pueden utilizarse en niños siguiendo las instrucciones del fabricante y evitando el contacto con ojos, boca y mucosas.
El mensaje principal es claro: el calor puede favorecer la aparición de ciertas enfermedades, pero muchas de las medidas para prevenirlas empiezan dentro de la propia casa.