Antes de hacer reír a millones de personas alrededor del mundo, Rowan Atkinson tuvo que enfrentarse a las burlas, los rechazos y a una dificultad que terminó convirtiéndose en parte inesperada de su camino hacia la comedia.

Mucho antes de convertirse en Mr. Bean, Rowan Atkinson era un niño reservado que tenía dificultades para hablar con fluidez. Durante sus años escolares fue objeto de burlas y llegó a sentirse diferente frente a sus compañeros.

Pero lo que parecía una desventaja terminaría convirtiéndose, de manera inesperada, en una de las claves de su carrera.

La actuación cambió su manera de comunicarse

Curiosamente, Atkinson no comenzó su vida profesional pensando en ser actor.

Estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Newcastle y posteriormente realizó una maestría en Ingeniería Eléctrica en The Queen’s College, Oxford.

Fue precisamente durante su etapa universitaria cuando comenzó a acercarse al teatro y descubrió que podía expresarse de una manera diferente frente al público.

Al interpretar personajes, Atkinson encontró una forma de comunicarse en la que sus dificultades para hablar no tenían el mismo protagonismo.

La comedia comenzó a convertirse en su espacio.

De la televisión británica al nacimiento de Mr. Bean

Su carrera despegó con programas como “Not the Nine O’Clock News” y posteriormente con la serie “Blackadder”, producciones que lo posicionaron como uno de los grandes talentos de la comedia británica.

Pero en 1990 apareció un personaje que cambiaría su vida para siempre.

Mr. Bean.

Torpe, ingenuo y con una capacidad casi nula para expresar lo que piensa con palabras, el personaje se convirtió en una propuesta completamente diferente para la televisión.

Y precisamente ahí estaba parte de su genialidad: Mr. Bean podía hacer reír sin necesidad de hablar demasiado.

Un personaje que conquistó el mundo

La serie original tuvo solamente 14 episodios, pero eso fue suficiente para convertir a Mr. Bean en un fenómeno internacional.

El personaje terminó llegando a audiencias de numerosos países y posteriormente saltó al cine con “Bean” (1997) y “Mr. Bean’s Holiday” (2007).

La popularidad tampoco se quedó en la televisión.

Décadas después de su aparición, Mr. Bean continúa acumulando millones de seguidores en plataformas digitales y nuevas generaciones siguen descubriendo al personaje.

Lo curioso de su historia

Quizás lo más llamativo de la historia de Atkinson es que la característica que alguna vez pudo hacerlo sentirse diferente terminó encajando perfectamente con uno de los personajes cómicos más reconocibles del mundo.

Mr. Bean prácticamente no necesita palabras para contar una historia.

Una mirada, un gesto o una expresión de su rostro pueden ser suficientes para provocar una reacción.

Y detrás de ese personaje aparentemente torpe estaba un hombre que primero tuvo que descubrir que aquello que lo hacía sentirse diferente también podía convertirse en una herramienta para crear.

El niño que alguna vez fue objeto de burlas terminó creando un personaje capaz de hacer reír a personas de todo el planeta.

Y quizá esa sea una de las partes más curiosas de la historia de Mr. Bean: su mayor diferencia terminó convirtiéndose en parte de su mayor éxito.