A 17 metros bajo el océano, cuatro personas podrán vivir y trabajar durante varios días rodeadas completamente por agua. No se trata de una escena de ciencia ficción: es Vanguard, un nuevo hábitat submarino instalado frente a las costas de Florida que busca abrir una nueva etapa para la investigación de los océanos.

La estación fue desarrollada por la empresa británica DEEP y, según la compañía, se convierte en el primer hábitat humano submarino desplegado en aguas estadounidenses en cuatro décadas.

Su objetivo va mucho más allá de permitir que científicos pasen varios días bajo el agua. Vanguard también será utilizada para investigar y ayudar a restaurar arrecifes de coral afectados por el calentamiento de los océanos.

¿Cómo es vivir 17 metros bajo el agua?

Vanguard fue instalada en junio sobre el lecho marino de Tennessee Reef, dentro del Santuario Marino Nacional de los Cayos de Florida.

La estación tiene aproximadamente 10 metros de largo por 2,5 metros de ancho y está diseñada para recibir hasta cuatro acuanautas durante misiones de cinco o siete días.

El hábitat permanece conectado con la superficie mediante una boya que permite suministrar aire fresco a quienes permanecen en su interior.

Y sí, hay algo tan cotidiano como un baño… pero vivir bajo el océano hace que incluso eso sea bastante más complicado.

¿Y qué pasa con los desechos?

Durante antiguas misiones en el hábitat Aquarius Reef Base, algunos acuanautas tenían que salir del laboratorio para utilizar un baño situado fuera de la instalación.

La situación era bastante particular: al salir a hacer sus necesidades, los peces incluso terminaban rodeando a los investigadores.

Vanguard busca solucionar ese problema con un sistema mucho más sofisticado.

La estación cuenta con sistemas para recoger las aguas residuales y los desechos humanos, que son almacenados en tanques externos antes de ser enviados hacia la boya de apoyo para su tratamiento.

Porque sí: vivir bajo el océano también requiere resolver cómo manejar algo tan básico como ir al baño.

El verdadero objetivo está afuera

Aunque las instalaciones puedan parecer una curiosidad, el verdadero propósito de Vanguard está en el ecosistema que la rodea.

La estación permanecerá aproximadamente cinco años en el fondo marino, cerca de un arrecife que ha sufrido los efectos del aumento de las temperaturas y episodios de blanqueamiento de corales.

Este fenómeno ocurre cuando los corales, sometidos a estrés ambiental, pierden las algas que viven en sus tejidos y que les proporcionan buena parte de su alimento.

Los científicos esperan utilizar la presencia permanente de los acuanautas para estudiar el arrecife, identificar corales que hayan demostrado mayor resistencia y contribuir a reemplazar aquellos que han resultado dañados.

Una ventaja que los científicos no tenían desde hace años

Vivir directamente en el fondo del mar permite realizar algo que resulta mucho más complicado desde la superficie: pasar largos periodos observando el ecosistema en su propio entorno.

Los investigadores podrán salir del hábitat utilizando equipos de buceo autónomo o cascos conectados mediante sistemas de suministro de oxígeno.

Esto significa que podrán permanecer cerca del arrecife durante períodos prolongados y regresar al hábitat sin tener que iniciar cada vez un largo proceso desde la superficie.

🚀 ¿Estamos ante una nueva carrera hacia las profundidades?

Los hábitats submarinos no son nuevos.

Desde la década de 1960, proyectos como Conshelf, impulsado por Jacques-Yves Cousteau, intentaron demostrar que los seres humanos podían vivir y trabajar durante períodos prolongados bajo el océano.

Durante décadas aparecieron instalaciones similares en Estados Unidos, Europa, Rusia y Japón.

Sin embargo, la mayoría tuvieron una vida relativamente corta debido a sus altos costos y dificultades operativas.

Aquarius, construida en 1986, terminó convirtiéndose en el principal referente estadounidense de este tipo de investigación.

Ahora Vanguard busca cambiar nuevamente ese panorama.

DEEP quiere construir mucho más

La estación instalada en Florida es apenas un proyecto piloto.

DEEP ya trabaja en nuevos hábitats submarinos, entre ellos Sentinel, una estructura modular que tendría capacidad para albergar hasta seis personas a profundidades superiores a los 200 metros durante aproximadamente un mes.

La empresa también anunció una inversión de US$100 millones para impulsar su expansión, incluyendo instalaciones de ingeniería y fabricación en Estados Unidos.

El objetivo es desarrollar una infraestructura submarina que permita realizar investigaciones durante períodos mucho más prolongados.

Mientras la humanidad lleva décadas soñando con conquistar otros planetas, algunas empresas ya están mirando hacia otro territorio mucho más cercano: las profundidades de nuestros propios océanos.

Y esta vez, la pregunta no es solamente si podemos llegar al fondo del mar, sino si algún día podremos vivir allí durante semanas o incluso meses.