Lo que comenzó como una herramienta de vigilancia terminó convirtiéndose en una nueva preocupación para las autoridades colombianas. En pocos años, los grupos armados han pasado de utilizar drones comerciales para reconocimiento a emplearlos en ataques con explosivos, incluso mediante aparatos convertidos en “drones kamikaze”.

La dimensión de esta evolución quedó expuesta tras un allanamiento realizado en Popayán, donde las autoridades encontraron equipos que estarían relacionados con dos ataques contra el cantón militar José Hilario López, ocurridos el 25 de abril y el 17 de julio de 2026.

En ambos casos, los sistemas de defensa utilizados por la Fuerza Pública lograron interferir los aparatos antes de que alcanzaran sus objetivos.

Pero cuando los investigadores examinaron los drones incautados encontraron una diferencia importante frente a modelos utilizados anteriormente.

💥 De lanzar explosivos a convertirse en el arma

En ataques anteriores, los grupos armados habían utilizado drones para transportar y lanzar explosivos desde el aire.

Esta vez, según la investigación, los aparatos habían sido modificados para transportar directamente la carga explosiva, convirtiéndose en una especie de bomba voladora capaz de dirigirse hacia un objetivo.

El hallazgo activó una investigación conjunta entre Policía, Ejército y Fiscalía, que buscaba determinar quién estaba detrás de los ataques y cómo había evolucionado esta modalidad.

Las autoridades atribuyeron los atentados al frente Carlos Patiño del Estado Mayor Central (EMC) y señalaron que la operación habría sido ejecutada por una estructura clandestina conocida como “Comisión Jenny Lara”.

Tres capturados tras los ataques

Dentro de la investigación apareció el nombre de Fabián Andrés Tumbo Ulcué, alias “Michael”, señalado como integrante de la estructura y supuesto operador de los drones.

Después de los atentados fueron capturados junto a Leonardo García Ramírez, alias “Toche”, y Yeli Usnas Campo.

La Fiscalía les imputó cargos relacionados con terrorismo, concierto para delinquir y tráfico de explosivos.

Durante los allanamientos, las autoridades reportaron el hallazgo de dos drones, equipos asociados a su operación y un detonador a distancia, entre otros elementos.

Una tecnología que Colombia está viendo en otros conflictos

La utilización de drones cargados con explosivos no es un fenómeno exclusivo de Colombia.

En conflictos como los de Ucrania, Rusia y Medio Oriente, los vehículos no tripulados se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada para atacar posiciones militares.

La diferencia está en que los grupos armados colombianos estarían intentando adaptar esta tecnología con recursos mucho más limitados, utilizando equipos comerciales y modificaciones artesanales.

Precisamente por eso, una de las principales preocupaciones de las autoridades es que estos sistemas puedan ampliar las capacidades ofensivas de estructuras que anteriormente tenían mayores dificultades para atacar determinados objetivos.

La evolución comenzó hace varios años

El uso de drones por parte de grupos armados en Colombia tampoco es nuevo.

Documentos de inteligencia conocidos por las autoridades muestran que el EMC ya analizaba desde años atrás la posibilidad de utilizar aeronaves no tripuladas con fines ofensivos.

Durante la pandemia, la Fuerza Pública comenzó a incautar drones utilizados por estructuras armadas principalmente para vigilancia y reconocimiento.

Posteriormente, la tecnología comenzó a utilizarse de una manera diferente.

En 2023 se conocieron pruebas relacionadas con el lanzamiento de explosivos desde drones. Para 2024, estos aparatos comenzaron a aparecer en ataques contra unidades militares y posiciones de la Fuerza Pública.

La evolución continuó.

En 2025, uno de los ataques más graves ocurrió en El Carmen, Norte de Santander, cuando un dron utilizado por el ELN atacó a militares durante la noche. El hecho dejó tres uniformados muertos y ocho heridos.

El episodio evidenció otro cambio importante: los grupos armados comenzaron a aprovechar las capacidades de los drones para realizar ataques en condiciones de baja visibilidad.

🛡️ La Fuerza Pública también está cambiando su estrategia

El avance de esta amenaza obligó a las autoridades a fortalecer sus propias capacidades.

Colombia comenzó desarrollando drones destinados principalmente a reconocimiento, vigilancia y apoyo a las operaciones militares, pero el escalamiento del conflicto llevó a incorporar sistemas con mayores capacidades.

Uno de ellos es el Dron de Reconocimiento y Ataque Guiado para Operaciones Militares (DRAGOM), desarrollado por la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC) y presentado durante la feria F-AIR 2025.

El sistema fue diseñado para apoyar diferentes operaciones militares y transportar elementos necesarios para las tropas, además de contar con capacidades de vigilancia y transmisión de información en tiempo real.

🇨🇴 Colombia entra en una nueva era de guerra con drones

El cambio va más allá de un nuevo tipo de arma.

Los drones están transformando la manera en que se desarrollan los conflictos porque permiten observar, localizar y atacar objetivos a distancia, reduciendo la exposición directa de quienes los operan.

Para los grupos armados, representan una herramienta relativamente accesible frente al costo y la complejidad de otras capacidades militares.

Para la Fuerza Pública, el desafío ahora consiste en detectar, neutralizar y responder a estos sistemas antes de que alcancen sus objetivos.

Y la preocupación podría aumentar si las organizaciones criminales continúan incorporando nuevas tecnologías.

🚨 Lo que antes era utilizado principalmente para vigilar desde el aire ahora se está convirtiendo en una amenaza ofensiva. La guerra con drones ya no es una posibilidad lejana: es una realidad que Colombia está comenzando a enfrentar.