Revisar videos, alertas y publicaciones de forma constante puede mantener al cerebro en estado de alarma. Expertos recomiendan informarse sin permanecer conectado todo el día.

Después de un terremoto fuerte, la atención no termina cuando deja de moverse el suelo. Durante horas e incluso días aparecen videos, testimonios, reportes de daños, posibles réplicas, cadenas de WhatsApp, transmisiones en vivo y publicaciones que anuncian nuevos sismos.

Aunque mantenerse informado es importante, consumir este contenido de manera permanente puede aumentar la sensación de peligro y generar ansiedad, miedo e hipervigilancia, especialmente después de haber vivido directamente el movimiento.

¿Por qué ocurre?

Después de una experiencia amenazante, es normal que el organismo permanezca temporalmente más atento a lo que sucede alrededor.

El problema aparece cuando la persona recibe estímulos relacionados con el terremoto una y otra vez: videos de edificios moviéndose, imágenes de daños, sonidos de alarmas, testimonios angustiantes o publicaciones que anuncian supuestos nuevos terremotos.

Aunque el evento ya haya terminado, el cerebro puede interpretar cada nueva imagen o alerta como otra señal de peligro.

Esto puede favorecer síntomas como:

  • Sensación permanente de que está temblando.
  • Necesidad de revisar constantemente aplicaciones y redes sociales.
  • Sobresaltos ante ruidos o movimientos pequeños.
  • Dificultad para dormir.
  • Pensamientos repetitivos sobre otro terremoto.
  • Palpitaciones, tensión muscular o sensación de angustia.
  • Miedo a permanecer dentro de edificios.
  • Mayor irritabilidad o dificultad para concentrarse.

Estas respuestas pueden aparecer durante los primeros días después de una situación altamente estresante y, en muchas personas, disminuyen progresivamente.

El problema del

doomscrolling

Existe un comportamiento conocido popularmente como doomscrolling: continuar consumiendo noticias negativas de manera compulsiva, incluso cuando hacerlo genera angustia.

Después de un terremoto puede verse así:

“Voy a revisar solamente si hubo una réplica”.

Luego aparece otro video, una predicción sin fundamento, un testimonio, una cadena de WhatsApp y una nueva publicación.

Sin darse cuenta, la persona puede pasar largos periodos expuesta al mismo tema.

Paradójicamente, buscar información para sentirse más segura puede terminar aumentando la percepción de amenaza.

Cuidado con las falsas predicciones

Después de terremotos importantes suelen circular mensajes que aseguran conocer la fecha, hora o magnitud de un próximo sismo.

Es importante recordar que actualmente la ciencia no puede predecir con exactitud cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.

Por eso, mensajes como “esta noche habrá uno más fuerte” o “se espera un terremoto a determinada hora” deben generar desconfianza si no corresponden a información oficial.

Las réplicas sí forman parte del comportamiento esperado después de algunos terremotos, pero eso no significa que pueda establecerse exactamente cuándo ocurrirá cada una.

7 recomendaciones para informarse sin aumentar la ansiedad

1. Establezca momentos específicos para revisar las noticias.
En lugar de consultar el teléfono cada pocos minutos, defina dos o tres momentos del día para conocer las novedades.

2. Priorice fuentes oficiales.
Consulte organismos científicos, autoridades de gestión del riesgo y entidades locales antes de compartir información.

3. Evite reproducir repetidamente videos del terremoto.
Ver una y otra vez imágenes del momento del sismo no necesariamente aporta información nueva.

4. Silencie temporalmente grupos o cuentas alarmistas.
Especialmente aquellas que publican rumores, predicciones o contenido diseñado únicamente para generar miedo.

5. No revise noticias justo antes de dormir.
Dar al cerebro un periodo de menor estimulación antes de acostarse puede ayudar a recuperar la rutina de sueño.

6. Cambie preocupación por preparación.
Tener identificadas rutas de evacuación, puntos seguros y un kit básico de emergencia proporciona herramientas concretas sin necesidad de permanecer conectado permanentemente.

7. Observe cómo se siente.
Si después de consumir noticias aparecen palpitaciones, angustia intensa, pensamientos repetitivos o necesidad inmediata de seguir buscando información, puede ser una señal para reducir temporalmente la exposición.

¿Y con los niños?

Los adultos también deben tener cuidado con las conversaciones, videos y noticias que permanecen encendidos cuando hay niños presentes.

Aunque un niño pequeño no comprenda completamente lo que ocurre, puede percibir el tono de voz, los sobresaltos y la preocupación de los adultos.

En niños mayores conviene explicar lo sucedido con palabras sencillas, responder sus preguntas y evitar exponerlos repetidamente a imágenes impactantes.

Informarse sí, vivir conectado al terremoto no

Después de una emergencia, contar con información confiable permite tomar mejores decisiones. Pero estar informado no significa permanecer pendiente del teléfono durante todo el día.

La recomendación es encontrar un equilibrio: conocer las novedades importantes, prepararse adecuadamente y después permitir que la vida cotidiana recupere espacio.

Si la ansiedad, el insomnio, el miedo intenso, las crisis de pánico o la sensación permanente de peligro persisten o interfieren de manera importante con las actividades cotidianas, es recomendable buscar orientación de un profesional de salud mental.

Dato clave

Prepararse reduce riesgos. Sobreexponerse a información no necesariamente aumenta la seguridad.

En momentos posteriores a un terremoto, una buena regla puede ser sencilla: menos rumores, menos repetición y más información confiable.