Los despertadores que generan olores, conocidos como olfactory alarm clocks, utilizan fragancias para despertar a las personas de manera suave y natural, en lugar del sonido tradicional. Estos dispositivos liberan aromas como café, menta, o flores en el aire, activando los sentidos olfativos para un despertar más relajado y placentero. La idea detrás de esta innovación es aprovechar el poder de los aromas para estimular el cerebro de manera gradual, mejorando la experiencia al levantarse y reduciendo el estrés asociado con los sonidos fuertes de los despertadores convencionales.