Sí, cambiar las contraseñas de forma periódica puede ser menos seguro en algunos casos. Si los usuarios deben cambiar sus contraseñas con demasiada frecuencia, es más probable que elijan contraseñas más simples o reutilicen variaciones de contraseñas antiguas, lo que las hace vulnerables a ataques. Además, el proceso frecuente puede aumentar el riesgo de compartir contraseñas de manera insegura. Hoy en día, las mejores prácticas recomiendan usar contraseñas largas y complejas, combinadas con autenticación multifactor (MFA), en lugar de cambios periódicos forzados.