Columna de Opinión Germán Ríos Martínez
EL PEOR PECADO MORTAL de Manizales fue no haber impedido la demolición del majestuoso Teatro Olympia. Construido por Papio y Bonarda, con decorados de Belisario Rodríguez y Climaco Agudelo, se inauguró en 1930, con capacidad para 3.500 personas: 2.000 en platea, 1.000 en palco y 500 en preferencia. Fue demolido en 1978, días antes de que el gobierno lo declarara Monumento Nacional. Se ha dicho tras bastidores que un alto funcionario del Estado avisó a los dueños del Salón Olympia, nombre con el que también se le conocía, que el gobierno preparaba un decreto en tal sentido, y fue entonces cuando “fusilaron antes de la llegada de la orden”. Después de ese crimen, los demás pecados de los manizaleños son veniales, dijo después un reputado intelectual. Y en 2022 nosotros diremos que de ahí en adelante son muchos los pecados mortales y francamente inconfesables que se han cometido en “La Perla del Ruiz “.
Foto proporcionada por el ingeniero Juan Carlos Mejía.