A pesar de la inversión del estado colombiano, con la ayuda de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés), de 38 millones de dólares para su cuidado, la precaria situación de éste y los otros 5 nevados que componen el país es irreversible.
Expertos ambientales han calculado que le quedan entre 5 y 7 años de vida al Nevado Santa Isabel, ubicado en la cordillera central del país y que marca la frontera entre los departamentos de Risaralda, Tolima y Caldas.
Estas predicciones ambientales se hacen del ejercicio de análisis por el derretimiento de la nieve que lo compone, como consecuencia del cambio climático por lo que su riesgo de desaparecer es inminente. Según los ambientalistas que han estado al frente de la observación de la zona durante 15 años, Colombia podría perder uno de sus más importantes glaciares.
Alejandro Ospina, geógrafo y consultor de monitoreo glaciar, indicó: “El Nevado ha perdido aproximadamente, un acumulado de una columna de agua de 50 metros de alto”. También conocido como ‘La princesa de las nieves’, ha perdido el 98% de su masa glaciar, lo que prende las alertas sobre el preocupante estado del nevado, que desde el año 2005 ha sido el mejor y más monitoreado del país.
Para el año 1930, la masa glaciar del Nevado Santa Isabel alcanzaba una extensión cercana a las dos mil hectáreas. Para el 2020 esas hectáreas se transformaron en 45. “El IDEAM, particularmente como Instituto, lleva haciéndole monitoreo a este glaciar de manera directa desde el 2005, eso quiere decir que ya cumplimos más de 154 años de seguimiento directo”, informó Ospina.
La ausencia de la espesa capa de hielo que cubría la montaña y que se ha ido derritiendo, es consecuente a la existencia de los gases de efecto invernadero, a la gran cantidad de ceniza volcánica en su interior, a la ausencia de nubosidad y la radiación solar que con los años se ha hecho más poderosa.
En el último año, el Nevado Santa Isabel ha perdido cerca de 400 mil toneladas de masa glaciar, lo que hace que los estudios de la zona calculen de 5 a 7 años de existencia del Nevado. Siendo muy optimistas, podría ser una década más.
¿Pero, estamos a tiempo de hacer algo?
La respuesta la entrega el Director de Páramos y Bosques de USAID, Luis Fernando Jara: “Una forma es que estamos contribuyendo con las comunidades para que no sigan talando y degradando los bosques y de esta forma se mantenga el carbono en el sitio. La otra es contribuir a la conservación de los páramos, con prácticas de reconversión productiva, rehabilitación y restauración del paisaje de ecosistemas de páramos”.
Desafortunadamente, la situación del Nevado Santa Isabel es irreversible y lo que queda por hacer es tomar el caso como un ejemplo para futuras situaciones respecto a las zonas del país que están bajo estricto cuidado y protección.