La americana y joven gimnasta Simone Biles, sentó un precedente en Tokio 2020 al tomar la decisión de retirarse de la competencia por equipos de esta disciplina, al igual de la primera final individual de gimnasia artística, a disputarse este jueves 29 de julio.

Todo esto se debe a los diferentes episodios de depresión por los que ha pasado la deportistas, debido a una serie de abusos sexuales que sufrió desde su infancia y que ahora han llegado al punto de afectar su salud mental, alejándola de la posibilidad de alcanzar el preciado oro para su país, Estados Unidos.

Las diferentes reacciones no se han hecho esperar a lo largo del mundo, respaldando a la afroamericana que quiere dar a conocer con este gesto la gran presión a la que están sometidos los atletas en la que es considerada, la competición más importante del mundo.

Siendo una de las afectaciones que más golpea a los deportistas, músicos, actores y otros profesionales, el cuidado de la salud mental cobra cada vez una mayor relevancia, especialmente desde que sucedió la pandemia por el Covid-19 donde se incrementaron los casos clínicos de esta condición y aumentaron las tasas de suicidio.

Para Carolina Arévalo, Psicóloga y Directora de Mental Terapy, está claro que la actividad física o la práctica de un deporte tiene grandes beneficios para la salud no sólo física, sino también mental, ya que reduce el estrés y previene la aparición de trastornos o alteraciones en el estado de ánimo, como la ansiedad o la depresión. Sin embargo, como se ve ahora en los Juegos Olímpicos, detrás de cada jugador o competidor hay un “ser” como cualquier ser humano, con una historia personal que ha marcado sus propias estrategias para hacer frente a la frustración.

“Este contexto requiere de un alto nivel de disciplina y compromiso, lo cual les demanda presión física y mental, adicional a esto se suman aspectos implícitos como los presuntos abusos sexuales que fueron vivenciados por algunas gimnastas de EEUU por parte del médico del equipo “Larry Nassar”. Una de ellas es Simone Biles, atleta de 24 años quien en los presentes Juegos Olímpicos refirió ‘tengo demonios en mi cabeza’, debido a un ataque de ansiedad y mencionó a la luz pública la importancia de cuidar la salud mental antes que nada”, agregó la Psicóloga.

Otra deportista de alta categoría es Naomi Osaka, tenista Japonesa número dos en el mundo, quien confesó haber atravesado largos periodos de depresión desde el US Open de 2018 y aún lidia con ellos. Al respecto mencionó: “La salud mental es esencial para nuestro bienestar general, y tenemos todos la responsabilidad de protegerla”.

Así como ellas, existen muchos otros rostros del deporte que por diferentes aspectos, como pérdidas de seres queridos o distintas variables que interfieren en su vida personal, sumada a la presión que exige el deporte de altas ligas, se convierten en una bomba de tiempo que finalmente termina impactando en su rendimiento.

“La invitación entonces con todo ello es a hacer más visible la importancia de la salud mental y tener presente que somos seres vulnerables y no, que por representar un país, un equipo, una categoría y cumplir las expectativas de los demás, dejamos de lado nuestras emociones y las vivencias que nos aquejan”, finaliza Arévalo.

Aún no se ha confirmado si la gimnasta participará los próximos días en las otras finales a las que se clasificó en Tokio: salto y barras asimétricas (1 de agosto), solitario (2 de agosto) y viga de equilibrio (30 de agosto).