Desde hace 20 días la primera gestora de Aránzazu se encontraba en una clínica de la ciudad de Manizales luchando por su vida, víctima de Covid-19.

La esposa del alcalde, José Lisímaco Amador Cuestas, estaba en Unidad de Cuidados Intensivos y en la madrugada de este viernes 25 de junio se presentó su deceso.

Diferentes personas han manifestado su pesar y dolor por la pérdida de esta funcionaria pública que forjó un cambio en la vida de miles de personas, “su partida nos deja un vacío imposible de llenar. Hasta siempre mujer de hierro”, este es uno de los mensajes que se aprecia a través de las redes sociales de la Alcaldía de Aránzazu.