A pesar que parece un acto sin relevancia, es algo indispensable en el vuelo.

La regla de los ’90 segundos’ acogida por las aerolíneas en los años 60, estigmatiza entre la vida y la muerte.

Actualmente las aerolíneas hacen un seguimiento para comprobar que esta regla se cumpla en cada vuelo, ya que es importante la vida y su principal propósito es que el pasajero además de tener un viaje satisfactorio, tenga salud y vida.

Las luces se apagan para que los ojos puedan acostumbrarse a la oscuridad, debido a que, si llega a suceder algo durante el aterrizaje o el despegue y se apagan todas las luces del avión, los ojos tardarían más en acostumbrarse a la oscuridad, segundos que pueden ser significativos para salvar la vida.

Esta regla surgió porque la mayoría de los accidentes han ocurrido en el despegue y en el aterrizaje. Según investigaciones desde el 2006 al 2017 el 13% de los incidentes mortales sucedieron tres minutos antes de que el avión comenzará el vuelo, mientras que el 48% fue en el aterrizaje, momento que dura ocho minutos.