Seguro que alguna vez has tocado a un gato muy cariñoso al que le encanta recibir mimos, pero que te muerde al instante. Llegados a este punto, puede resultar fácil culpar al felino, pero lo más probable es que simplemente no lo estés acariciando bien.
La clave del éxito, según los investigadores, es proporcionarle al gato tantas opciones durante las interacciones como sea posible. Por ejemplo, la opción de indicarle si quiere que lo acaricien o no, y controlar dónde se le toca y por cuánto tiempo. Esto podría requerir un poco de autocontrol. Sin embargo, es muy beneficioso ya que las interacciones duran más cuando es el gato, en lugar del humano, quien las inicia.
También es muy importante prestar atención al comportamiento y la postura del gato durante las interacciones, para asegurarse de que está cómodo. Cuando se trata de tocar un gato, menos, es más.
De forma general, los gatos disfrutan cuando se les acaricia en sus glándulas faciales, incluyendo la base de las orejas, debajo de la barbilla y alrededor de las mejillas. En cambio, no suele gustarles que le acaricien la barriga, la espalda o la base de la cola. ¡Presta atención al comportamiento de tu gato!
Algunos de los signos que indican que tu gato está cómodo son los siguientes:
• La cola se mantiene erguida y elige iniciar el contacto
• Ronronea y amasa con sus patas delanteras.
• Agita suavemente la cola de un lado a otro
• Su expresión facial es relajada y las orejas están erguidas