En el año 1998 se argumentó que la denominada ‘ley del periodista’ limitaba la libertad de expresión al restringir la capacidad de informar masivamente únicamente a aquellos con un título universitario, fue ahí cuando decidieron retirar la tarjeta profesional para los comunicadores sociales y periodistas.
En Manizales hace dos años, nació el Club de Periodistas con su fundador y presidente Eduardo Aristizábal Peláez, organización fundada el 23 de abril, día del idioma, en el aniversario de Cervantes Saavedra.
“El objetivo claro es defender el periodismo como profesión y ejercerlo dignamente, defender la libertad de prensa y la libertad de expresión”, así lo manifestó Aristizábal.
Además, en esta fundación periódicamente tienen una serie de actos académicos, charlas, conferencias, seminarios, cursos, y más adelante pretenden abrir diplomados.
Cuando inició el Club de Periodistas en su eje central Manizales, eran 14 profesionales y a la fecha de hoy ya son 24, con el único fin de hacer periodismo verdadero, por esta razón periódicamente en diferentes escenarios académicos programan cursos y capacitaciones.
Manizales siempre ha sobresalido por educar excelentes periodistas, es un común denominador que se ha dado a través del tiempo, hay diferentes medios de comunicación de muchas especies, los grandes y consolidados y otros que pueden ser pequeños, hay mucha alternativa en cuanto a la información.
El fundador del Club de Periodistas recordó que “en ponencia de Carlos Gaviria se dijo que el periodismo no era una profesión sino un oficio, infortunadamente eso ha afectado a todas las ciudades y al país en general, el hecho de que ahora cualquiera puede hacer periodismo, eso es demasiado grave, nosotros somos periodistas profesionales con dignidad”.
Una cosa es que en la Constitución Nacional de Colombia esté estipulada esa libertad de informar y de comunicar porque todos tenemos esa capacidad por ser personas, pero otra cosa es el tratamiento y manejo serio de esa información, el cual es el deber del periodista que está capacitado para hacerlo con responsabilidad, porque lo hace a través de medios de comunicación masivos.
Concluyó con este ejemplo “Si se insiste en que por ser un derecho fundamental todo el mundo puede ser periodista, yo pregunto, ¿la salud no es un derecho fundamental? Si la respuesta es sí, entonces todos podríamos curar, recetar y la medicina no sería una profesión y el médico no sería profesional, ¡qué grave error!