El pasado 16 de febrero las autoridades españolas capturaron al rapero Pablo Hasél debido a unos tuits que publicó criticando con dureza a la monarquía y a las fuerzas de seguridad de España. A estas últimas las acusaba de agredir injustificadamente a inmigrantes y a manifestantes.

En la capital española, después de una concentración de cientos de personas en la céntrica Puerta del Sol,  hubo fuertes choques entre los manifestantes y la policía antidisturbios. Personas con el rostro tapado lanzaron botellas y objetos contundentes contra los uniformados, que a su vez los atacaron a ellos.

Los altercados, que se prolongaron por varias horas, dejaron 14 detenidos y nueve heridos leves, según fuentes policiales y de emergencia. “Los violentos y los que no aceptan las normas no tienen cabida en nuestra sociedad. Condeno firmemente la violencia”, tuiteó el alcalde de Madrid, el conservador José Luis Martínez-Almeida.

Protestas violentas se registraron también en Lérida, ciudad natal del rapero, Gerona y Tarragona.