Josua Hutagalung, un fabricante de ataúdes de la isla de Sumatra (Indonesia), trabajaba cuando oyó un estruendo en su casa. Fue a mirar y se dio cuenta que una piedra del tamaño de un balón de fútbol le había caído desde el cielo.
De inmediato llegaron compradores del meteorito, uno de ellos le ofreció 65oo millones de pesos. La roca fue clasificado como Condrita carbonácea CM1/2 y es una variedad extremadamente rara, dicen los científicos.