Un domiciliario de Rappi tuvo la mala suerte de que la bolsa de papel biodegradable en la que transportaba alimentos se rompiera. El cliente que recibiría el paquete tuvo cero tolerancia con la situación y aprovechó para desahogar su ira contra los ciudadanos venezolanos.

El domiciliario es Junior Ramírez, de 23 años, radicado en Perú, donde se dio el incómodo momento.

Horas después del embajador de Venezuela en Perú anunció a través de Twitter que ya estaba en contacto con Ramírez para colaborarle con la denuncia correspondiente contra el cliente xenófobo.

Después el domiciliario y el cliente se encontraron en un programa de tv en el que Junior no recibió las disculpas que le ofreció el agresor.