Y seguimos aceptando y permitiendo la violencia contra las mujeres, aprobando y estimulando la misoginia institucional y social, y sin duda reproduciendo mediante situaciones explícitas que promueven la violencia y degradan a las mujeres llamándolas perras a través de los cantos militares. Ya no solo del reguetón como género “musical”, lleva expresa en sus letras la ridiculización de los órganos sexuales femeninos, sino que ahora los miembros del “glorioso” Ejército Nacional con sede en Manizales hacen de sus cantos matutinos una alegoría al desprecio y degradación de las mujeres entonando en su entrenamiento frases que alientan a la violencia y al desprecio hacia las mujeres.
¿Qué pensará un niño de 8 años si escucha a su padre cantar?
“Un minuto antes de morir / Escuché la voz de mi novia / Que con voz de perra me decía /Si te mueres se lo doy al policía. Porque yo soy, ja, soy, ja, el vampiro negro / Yo nunca tuve madre, ni nunca la tendré / Si alguna vez yo tuve, con mis manos la ahorqué. / Yo nunca tuve novia, ni nunca la tendré, / Si alguna vez yo tuve, los ojos le saqué”
¿Qué se está promoviendo desde las instituciones militares en donde una cuadrilla de hombres se refiere a las mujeres en tonos burlones e insultantes?
¿El infame machismo que parió el patriarcado continúa creciendo y se está reproduciendo con mayor fuerza y virulencia?
En una sociedad en donde la violencia se ha ido incubando en los espacios más recónditos de su territorio y permea sin recato todas las esferas sociales, en una sociedad donde se ha vuelto cotidiano la violencia sexual, la física, la simbólica y la sicológica hasta llegar al feminicidio, tenemos que hacer un alto para alzar nuestra voz en contra de cualquier acto que incite a la degradación de las mujeres como objetos de placer masculino; como parte del equipaje que llevamos para completar el paquete de utilería para realizar la obra que satisface nuestros intereses machistas y ególatras.
Invito a la sociedad a continuar en la discusión sobre la situación que viven cientos de mujeres víctimas de la violencia y la opresión. Ahora con mayor fuerza para revisar los actos machistas que circulan en la cotidianidad de las instituciones y la familia para que logremos ir desmontando el patriarcado que descaradamente se ha posicionado y al parecer está pasando inadvertido.
Si después de las luchas feministas y en pleno siglo XXI, la violencia en contra de las mujeres, los feminicidios y la violación como una manera atroz para hacer posesión del cuerpo de una mujer, siguen siendo titulares de prensa, algo hemos y estamos haciendo mal. Como sociedad no hemos logrado superar lo más primitivo de nuestra esencia humana.
Si una institución que, suponemos, está llamada a velar por los derechos humanos, a promover principios de respeto y consideración con la sociedad civil, pero además es un referente para muchos niños y jóvenes que proyectan para su vida futura portar el uniforme de las fuerzas armadas de Colombia y actuar en consecuencia a sus principios y funciones, no está bien escuchar los cantos que entonan “héroes de la patria” en los que además de fomentar violencia denigran de las mujeres en su rol de madres, novias, esposas suegras e hijas, como un ser ajeno a su esencia de persona independiente del rol que cumplen en la vida de cada uno.
¿Qué pasará en la psique de un soldado después de cantar estas frases en las primeras horas del día?
Cuando se muera mi suegra / que la entierren boca abajo / por si se quiere salir / que se vaya más abajo. / Con los huesos de mi suegra / voy a hacer una escalera / pa´ bajar a su tumba / y patear su calavera. / Con los pelos de mi suegra / voy a hacer un estropajo / pa´tallarle a su hija / el ombligo y más abajo”,
¿O es que acaso solo insultan y denigran a las mujeres que no forman parte del círculo más cercano?
Muchas preguntas quedan pendientes, muchas discusiones por debatir y muchas reflexiones para mirar qué sociedad nos espera para enfrentar la peor y más cruda pandemia, la del machismo recalcitrante que está matando a nuestras mujeres y las lleva vivir lo peor de la cultura patriarcal que se mueve entre el poder, la misoginia y la violencia.
Pero, además es inaceptable que después de las denuncias realizadas por mujeres de la ciudad, no haya una disculpa pública o alguna represalia contra los uniformados involucrados, salvo un comunicado escueto del Batallón Ayacucho que deja en evidencia la poca importancia de las denuncias realizadas. Como concejal de Manizales, pero además como ciudadano me uno a las voces que reclaman respeto por las mujeres.
Fui criado en medio de 15 mujeres y tengo una coequipera como pareja, y ellas son mi ejemplo de tenacidad y valentía, por ello no apruebo ninguna manifestación que atente en contra de la integridad física y emocional de ninguna mujer.
@julianelpolit