Esto se ha convertido en la mejor definición para entender el proceder no sólo del ejecutivo sino también del legislativo nacional. La semana pasada el Senado de la República negó “la posibilidad de otorgar subsidios de nómina a 550 mil microempresas que generan el 64% del empleo y aportan el 32% del PIB”, así lo indicó la veeduría ciudadana ‘Trabajen Vagos’, en sus redes sociales. Un golpe de frente no solo a la economía del país, sino también a la democracia.
A la economía, justamente porque son las microempresas las que sostienen la gran mayoría de empleos en este país, además permiten que una cantidad de hombres y mujeres puedan tener un sustento y suplir las necesidades básicas en sus hogares, sin ellas, por supuesto que la pobreza se va a agudizar y que las situaciones de desigualdad y miseria se van a desbordar.
Y en cuanto a la democracia, porque son los dueños de estas empresas los que representan la pequeña y escasa clase media que existe en este país. Lo que garantiza la clase media son personas que salen a votar libremente, por el candidato o la candidata que les gusta y no obligados por un gamonal territorial qué les exige y obliga votar por alguien cercano a su mafia o a cambio de ayudas futuras.
Nos tenemos que preguntar a quién no le conviene que en este país exista una clase media fuerte y pujante. Y aunque la pregunta no es difícil de contestar seguro tiene más razones que la que voy a exponer en este escrito.
Hoy gran parte de los politiqueros en este país no tienen un electorado, tienen una clientela política que usan en elecciones y que manejan a su antojo comprando su voto con dinero en efectivo o sobornando su conciencia con algún trabajo en el sector público y en el peor de los casos solo se queda en promesas.
No quiero ni satanizar ni negar la importancia de la burocracia, pero si es usada para pagar votos y no para representar políticamente los intereses de los ciudadanos en general, esa burocracia es usada para aceitar esa clientela política.
La gran mayoría de los 1100 municipios que hay en Colombia son pobres, tienen pocos recursos, y la pandemia hizo que se gastaran muy rápido o en el peor de los casos que no llegaran, porque ese dinero de impuestos que las personas y empresas deben pagar, justamente no lo harán porque no han trabajado y porque el Estado no ha brindado las ayudas necesarias para salir de la crisis.
El papel del Estado y del gobierno de turno tiene que ser generar las condiciones necesarias para el mantenimiento y fortalecimiento del empleo y de las empresas que lo generan, además de la posibilidad de creación de más empresas que a su vez creen más empleo, esto para fortalecer justamente lo que hoy se está debilitando que es la economía del país. Pero para que esto pase, como ya lo hemos dicho en columnas pasadas, se necesita voluntad política y de eso poco o nada existe hoy. Por ello quienes entendemos de estos temas tenemos la responsabilidad de educar a las personas para que tengan más criterio a la hora de elegir.
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