Es lo que hoy sentimos la mayoría de los colombianos al ver asesinados a más de 12 jóvenes por armas de fuego, hoy sentimos una gran indignación porque el mayor valor de una sociedad que es la vida se ha perdido a manos de quienes deben cuidarnos y protegernos. Indignación por un gobierno nacional mediocre y sin rumbo que deja al garete y sin respuesta todos los problemas sociales, económicos y políticos que van saliendo día tras día y que no hay ninguna solución a la vista.

Otros indignados por los daños materiales que dejan y cometen algunos vándalos que aprovechan los ánimos caldeados para desfogar su ira y dañar en la gran mayoría de casos lo público, pero lo que más indignación casusa es la muerte, el uso desmedido de la violencia y el dolor de tantas familias que tienen que enterrar a algún ser querido por alguno abuso de poder que deja lamentables consecuencias.

Que un estudiante sea vago es lo ‘normal’, pero que un profesor sea vago eso no se puede permitir. Que un guerrillero, un paramilitar, un narcotraficante o cualquier otro grupo al margen de la ley, mate, robe o agreda a la ciudadanía, es triste y doloroso, pero ese es su modus operandi, pero que un policía, un soldado o alguien de las fuerzas militares, quienes tienen el uso legítimo de la fuerza lo hagan, es inadmisible, reprochable e inaceptable.

Nosotros rechazamos cualquier tipo de violencia, parte de nuestros principios en la política es la vida y la entendemos como algo sagrado que el Estado y los gobiernos de turno deben salvaguardar. Sabemos que no todos los policías son asesinos, ni todos los que salimos a marchar y usamos la movilización social como mecanismo y derecho democrático somos vándalos.

En ese discurso de “buenos o malos” nos quieren meter nuevamente para justificar la violencia y sobre todo para soportar y argumentar tantas vulneraciones y daños que se han cometido por tantos años. Que no se nos olvide que fue bajo el “principio de lo bueno” y de esas “personas de bien”, que en la historia se han matado, se han esclavizado y han exterminado muchos seres humanos.

Ahora, se lee en redes sociales que: “no todos los policías son malos o no todos los policías son asesinos”, por supuesto que no, pero esa discusión tiene tanto de largo como de ancho. Nuestra postura tiene que ser que ningún policía puede ser malo y mucho menos asesino, son ellos lo que deben velar y proteger a los ciudadanos, en ellos es que debemos confiar y sentirnos protegidos y resguardados, su función y el principio de su vocación está en defender los derechos humanos y mantener un espacio de paz y tranquilidad.

Pero se nos ha dado por agradecer cada vez que las personas hacen las cosas que tienen que hacer y así hemos tolerado muchos abusos. Se le agradece a los políticos que no roben y que no cometan actos de corrupción, se le agradece a los servidores públicos por cumplir con sus funciones y ahora le agradecemos a las fuerzas armadas porque no abusen de su fuerza, porque no nos agredan y porque cumplan con su obligación de proteger los derechos humanos, solo falta que empecemos a agradecer y aplaudir a los cajeros electrónicos cada vez que nos den el dinero que es nuestro y que ya hemos trabajado y ganado.

Respetar y sostener las instituciones es necesario para una democracia. Pero necesitamos instituciones sólidas al servicio de la ciudadanía y protectoras de sus derechos. Por eso después de todas estas tristes situaciones que nos ha tocado vivir y asumir, creemos que algunas de esas instituciones necesitan con urgencia un cambio y reestructuración de fondo para evitar los atropellos y abusos que nos ha tocado vivir.

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Nota: El día de ayer el Tribunal Administrativo de Caldas revocó la decisión en primera instancia del Juzgado Séptimo Administrativo del Circuito de Manizales en la que se ordenó retirar la ciclobanda por la Avenida Santander. Con esta noticia urgen varios temas importantes en el municipio. Primero, generar diálogos públicos multisectoriales sobre la necesidad de espacios para medios alternativos de transporte, que se conviertan en la base de políticas públicas. Segundo, planificar y construir de la mejor manera y con urgencia la cicloruta por la avenida Santander, una que este a la altura de las necesidades de la población. Manizales se la merece.

@Julianelpolit

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