Varias veces al día suenan las campanas de esta parroquia, como lo hacen muchas en Manizales. Funcionan desde el siglo pasado y nunca nadie se ha quejado, sin embargo una vecina de la iglesia interpuso una tutela con el fin de que las campanas dejen de sonar en la noche.
Daniela Dussan vive al lado del templo católico, y dice que no puede dormir bien porque cada rato suenan los campanazos anunciando la hora, argumentó que este fuerte sonido es contaminación auditiva.
Otras personas del sector dicen que el sonido no les afecta, de hecho se disgustaron por las acciones y argumentos de Dussan.