El caso de la detención del expresidente Álvaro Uribe generó una tormenta política en el país. Todos los partidos sin excepción reaccionaron al hecho, unos a favor, otros en contra, pero nadie fue indiferente.

Por supuesto, el partido que más debía reaccionar era el del propio implicado, el Centro Democrático. El partido de gobierno expresó su deseo de hacer una constituyente para reformar la justicia. El presidente Iván Duque por su parte habló a favor de la inocencia del senador Uribe, pero no respaldó la propuesta de una nueva constitución.

Al interior del partido parece haber división por la actitud del presidente. Por un lado, dicen que no hizo nada para respaldar a Uribe en un principio, pues no hubo presencia de la ministra de Justicia en el recinto de la Corte Suprema de Justicia para velar por el cumplimiento de garantías.

Además, el que le haya dado la espalda a su partido en la propuesta de rehacer la carta magna generó aún más molestias. A esto se suma que el gobierno no le ha dado algunos puesto importantes a miembros de su partido por dárselos a miembros de Cambio Radical, la U o el partido Verde.