A Floyd se le practicó la prueba de COVID-19 tras su fallecimientos en la autopsia, esta dio un resultado positivo. Se encontró que el hisopo nasal post-mortem era “positivo para el ARN CoV 2019”, dice el informe, utilizando otro término para el tipo de coronavirus.
Pese a que Floyd dijo muchas veces que no podía respirar, la autopsia revela que el virus no jugó ningún papel en su fallecimiento, pues era un paciente asintomático. Por ende, toda la responsabilidad de la dificultad para respirar de George Floyd cae aún sobre el policía que presionó el cuello del hombre con su rodilla.
La prueba de COVID-19 se hizo para proteger al personal que haría el resto del proceso de autopsia. El cual determinó que la muerte de Floyd fue “un asesinato sin premeditación”. Los cargos contra el oficial que mató a George Floyd se han elevado y podría pagar hasta 40 años de cárcel.