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Chucho Franco también es mamá

Por: Germán Ríos Martínez

El prestigioso acuarelista Jesús Franco Ospina, oriundo de Sevilla, Valle del Cauca, cuyo pincel ha recreado los más exuberantes paisajes y todos nuestros pueblos, a más de todas sus actividades, también ha sido madre.

No había cumplido treinta años de edad, cuando sobrevino la muerte de su esposa Rosalba Molina Marulanda, víctima de una eclampsia.

A partir de esa “irresignable ausencia”, Chucho quedó solo con sus cuatro hijos, muy niños todavía, y entonces decidió levantarlos él mismo y no quiso confiarle a ninguno de sus familiares más cercanos la tenencia de sus vástagos.

Fue decorador de vitrinas, publicista, vendedor de avisos y se inventó para la Feria de Manizales el espectáculo “La Finca del Quindío”, en el que recreaba con figuras en miniatura y mucha imaginación, todo el proceso de producción de nuestro emblemático café. Presentó espectáculos de títeres y marionetas y trabajó como dibujante arquitectónico.

Con entereza y responsabilidad se hizo cargo de Samuel, Aura, Pablo y Diego, y cada uno de ellos aprendió que era necesaria la solidaridad y el trabajo colectivo para llevar con entereza los deberes de la casa.

Con más de noventa años de edad a cuestas, la vida lo premió con una vejez tranquila y apacible en su casa “La Arcadia”, donde conversa con los animales, recita poesía, galantea los árboles, acompañado siempre de su esposa, la música Oliva Manchola, quien a más de ser la compañera en este tramo tan difícil de la vida, también es su cómplice y amiga principal.

“Hizo con dedicación y ternura el doble papel de forma admirable, amoroso padre, el más cumplidor y solidario, incansable trabajador y soñador permanente. Su armadura de artista lo llevó a realizarse en la academia como uno de los mejores”, escribió su primogénito Samuel, ahora que acabamos de celebrar un Día de la Madre atípico, en el que no pudimos acudir a casa de nuestras madres a abrazarlas y testimoniarles nuestra perenne gratitud.

Así como hay madres a las que les correspondió también asumir el papel de padres, también hay padres, como Chucho, que debieron ocupar el rol de mamás. Ellos también merecen un reconocimiento, un beso y una flor.

En ese escrito de Samuel, que seguramente fue dictado por su corazón expresó que “hoy quiero rendirle en nombre de mis hermanos, familia y parientes, mi sentimiento de gratitud, cariño y admiración, por su permanente desvelo por un mundo mejor, y su desempeño como papá y mamá a lo largo de su meritoria vida”.
Esa nota tan sentida, que a mí particularmente me llegó a lo más profundo de mi corazón, termina así: “Feliz día de la Madre, Papá”.

Germán Ríos Martínez

Periodista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con experiencia en radio, prensa, televisión y periodismo corporativo. Dirige y presenta la radio-revista semanal Horizontes.