Justo antes de que la pandemia del coronavirus llegara a Colombia, el gobierno de Iván Duque atravesaba un fuerte escándalo. Se trataba de unos audios que daban a entender que la campaña del presidente sería financiada en parte por un narcotraficante, alias Ñeñe Hernández, quien incluso estuvo en la posesión presidencial.

Tras conocerse el primer caso de coronavirus en el país todo se centró en la enfermedad y así había venido siendo hasta esta semana. Cuando la revista Semana hizo pública una grave denuncia de chuzadas ilegales a políticos y periodistas desde el ejército.

Según el medio, el Ministerio de Defensa tenía conocimiento de esta situación desde enero. Esto último fue confirmado por el ente, sin embargo, se explicó que desde ese mes se adelantan investigaciones para establecer responsables. Aún así estas chuzadas se continuaron haciendo.

Durante la misma cuarentena, hubo un fuerte escándalo cuando se descubrió que muchas cédulas que aparecían como beneficiarias del ingreso subsidio solidario eran falsas. Y a eso se suman las investigaciones de la Fiscalía, Contraloría y Procuraduría contra el ministro de agricultura Rodolfo Enrique Zea, por una posible desviación de recursos en el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario (Finagro). Según la Fiscalía, cerca del 90 % de los recursos se destinados para la sostenibilidad alimentaria durante la emergencia del coronavirus, “se están concentrando en manos de beneficiarios que los están utilizando en actividades no productivas”.

Pese a estas situaciones, la popularidad del presidente Iván Duque aumenta y está por encima del 50% durante la emergencia del coronavirus.