Los efectos devastadores de la COVID-19 en la economía son evidentes. En todo el mundo y bajo cualquier modelo económico, la recesión es una realidad que se viene o que se está viviendo.
El petróleo es la mayor prueba de ello. Al día de hoy, el crudo vale menos de cero dólares, – 37 para ser exactos. Es decir los que poseen barriles pagan 37 dólares a otros para que se los reciban.
La falta de industrias operando, carros en la calle o producción de derivados del petróleo ha causado que este se acumule. Nadie lo necesita ahora mismo y por ende nadie lo quiere.
Este panorama ya se veía venir. El mismo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump había anunciado un acuerdo por guardar crudo con el fin de que no colapsara. Sin embargo, la ley de oferta y demanda terminó haciendo de las suyas por encima de las decisiones de gobiernos.
Esto es también un fuerte golpe para la economía colombiana. Nuestra empresa pública más productiva es Ecopetrol y muchas de las regalías que llegan a las regiones son por extracción de petróleo.