La ciudad china de Shenzhen decretó una prohibición de comer animales silvestres. Esto es con el fin de impedir futuras epidemias como la actual pandemia del COVID-19.

El origen del virus, detectado por primera vez en diciembre en la ciudad de Wuhan, en el centro de China, fue rastreado hasta un mercado de alimentos local donde se vendían animales silvestres. Los animales sospechosos pangolines, murciélagos y civetas.

El consumo de animales silvestres es considerado incluso más popular en el sur, donde se encuentra Shenzhen. Personas de Shenzhen fueron los primeros en propagar el SARS en 2002 y 2003, después de contagiarse con murciélagos infectados.

Información de: Actualidad DW.