La comunidad científica aún no se pone de acuerdo sobre si los virus están vivos o no. Lo que sí sabemos es que tienen reacciones ante estímulos y se reproducen, pero también pueden dejar de hacerlo, lo que sería algo similar a la muerte en las bacterias.

También sabemos, que al igual que las bacterias, los virus “mueren” por congelamiento. El estar a temperaturas extremadamente frías solo los atrapa y evita que se muevan y reproduzcan. Y después de que las temperaturas aumenten a un nivel suficiente, quedan libres y se reproducen.

Ahora bien, el mundo siempre ha estado lleno de virus, lo que ocurre es que después de que uno de ellos entra en el cuerpo, el sistema defensivo se activa para atacarlo y acabar con él. Cuando los virus no pueden ser vencidos, el individuo infectado puede sufrir graves daños en su salud y en el peor de los casos, puede morir. Cuando el virus sí es vencido, el sistema defensivo aprende a detectarlo siempre y ya nunca más el mismo virus puede dañar el organismo.

Por eso es que pese a que siempre hay virus en el ambiente, no siempre hay epidemias, porque los organismos están preparados para enfrentarlos. Pero cuando surge un virus que es desconocido para nuestro organismo, es ahí cuando se dan los problemas de salud a nivel mundial. Y es ahí justamente donde está el problema con el calentamiento global.

Existen muchas variedades de virus de millones y millones de años atrapados en el hielo, estos virus no son conocidos por nuestras defensas, por lo que su aparición podría ser devastadora para la vida en la tierra, más aún si se tiene en cuenta que, estaríamos luchando al mismo tiempo con más de un virus. No sabemos cuántos de ellos, pero de seguro hay más de los que estamos preparados para enfrentar.

El actual deshielo en los polos magnéticos de la tierra podría liberar agentes patógenos de épocas incluso anteriores a la aparición de la humanidad en la tierra.