Alias Fabio sembró el terror con el Cacique Pipintá de las Auc como comandante de este grupo paramilitar entre Manizales, Villamaría, Chinchiná y el corregimiento de Arauca (Palestina). Su nombre real era Nelson Enrique Toro Arcila, nació en Manizales en 1974, tenía 43 años y laboraba en una fábrica de textiles.

Este mes salió de la cárcel tras pagar 13 años por crímenes como homicidio agravado, concierto para delinquir y porte ilegal de armas de fuego que cometió dentro de este grupo armado ilegal. Obtuvo beneficios tras acogerse a la Ley de Justicia y Paz.

El sábado pasado en la tarde, sicarios lo asesinaron en el barrio Alcázares. El hombre caminaba por la calle cuando dos sujetos, que se movilizaban en una motocicleta blanca, lo abordaron. Él intentó escapar, pero uno lo alcanzó y le propinó tres disparos.

Luego abordó la moto, que conducía el otro delincuente, y escaparon por la vía antigua hacia Chinchiná. Ese mismo día en la noche, la Policía encontró el vehículo y un casco abandonados en una zona boscosa.

Su muerte dejó un sinsabor para los familiares del exvicepresidente de Educal y defensor de los Derechos Humanos, Hernán de Jesús Ortiz Parra, a quien asesinó Fabio en abril del 2002, en un restaurante de Aranzazu. En ese ataque también murió el exsindicalista Robeiro Pineda.

Aunque Toro Arcila aceptó su responsabilidad en este crimen, no se supo quiénes fueron los autores intelectuales del doble asesinato. También condenaron a Pablo Hernán Sierra, alias Alberto Guerrero. “Él confesó el homicidio de Hernán y Robeiro, pero nunca dijo quién dio la orden”, declaró un hermano de Ortiz Parra.

 

Su perdón

En junio del año pasado, Fabio y Franco, también comandante de las Auc, asistieron a audiencias con 102 familias de víctimas del Cacique Pipintá, como parte de la reparación que debían ofrecer dentro de Justicia y Paz.

Allí tuvieron tiempo para expresar, a través de unas cartas, el arrepentimiento por los crímenes. Confesaron que sus ideales en las Auc no fueron más que engaños y asesinaron gente inocente sin razón, que colaborarían hasta el último día para esclarecerlos y saber quiénes los ordenaron.

Parece ser que los crímenes que cometió Fabio tendrán un obstáculo extra. Con su muerte, casos como el de los líderes sindicales podrán tardar en determinar a los autores intelectuales o tal vez queden en la impunidad.

 

Cacique Pipintá

Tuvo seis grupos de contraguerrilla: Las Águilas, Las Cobras, Los Escorpiones, Los Halcones, Grupo Delta y Los Buitres. Cada uno contaba con 15 o 20 hombres. A veces se hacían pasar por guerrilleros del Frente 47 de las Farc para descubrir milicianos y colaboradores dentro de la población civil. Así asesinaron a, por lo menos, 100 personas.

A finales de septiembre del 2007, 40 integrantes, que no se desmovilizaron en abril del 2006 cuando venció el plazo dado por la Ley de justicia y paz para las desmovilizaciones en el país, entregaron sus armas en Salamina.